Discriminación tras el telón

El sector audiovisual valenciano evoluciona lentamente ante la lucha feminista

Valencia es testigo de un choque entre modernidad y atraso; entre apariencia y realidad. Cientos de creaciones audiovisuales anuales, desde cortos cinematográficos hasta películas y series, mantienen la llama encendida de una ciudad clave para el desarrollo del sector. Pero, tras una gran producción artística que dota a la capital del Turia de una inmensa riqueza cultural, se esconde una lucha interna de una figura cuyo respeto y apoyo es esencial para la sociedad: la mujer.

Las luces que iluminan la noche valenciana son, al mismo tiempo, proyectoras de una sombra que apaga a la mujer; que le impide crecer en los escenarios; que le exige más talento que al sexo opuesto; que le impone mayores requisitos físicos… Una sombra que, en definitiva, la mantiene alejada de sus sueños, frustrada, ensombrecida. «En todos los aspectos de la vida, hay mayor dificultad de oportunidades para las mujeres», señala expresa Esther Meló, periodista y gestora cultural de la Escuela de Teatro y Cine Off de Valencia.

Cierto retraso ideológico-cultural, propio de una sociedad basada en una estructura machista y patriarcal, deja a la mujer, en muchos casos, en un lugar indeseable por cualquier profesional. «La discriminación que sufren las mujeres en el ámbito audiovisual es muy sutil, pues la inexistencia de una normativa que les impida crecer profesionalmente en el sector provoca la negación del problema por parte de muchas escuelas y empresas», explica Margarita Borja, vicepresidenta de la Asociación Clásicas y Modernas. «No obstante, la mujer sufre desventajas en la contratación, el trato recibido y en el papel que se les otorga en las obras», añade.

El problema es negado e ignorado con frecuencia. Directores de cine y centros de producción artística consideran que las diferencias entre el rol de mujeres y hombres dentro del personal se deben a que, sobre todo ellas, se forman en el ámbito de los especialistas –que incluye vestuario, peluquería y maquillaje–, dejando algo de lado los aspectos más técnicos y artísticos como la dirección, guion o dramaturgia.

Los datos de las escuelas de cine y doblaje valencianas, sin embargo, aseguran que el interés por el audiovisual se mueve más entre las mujeres. Pero el agradable sentimiento de esperanza que surge ante el interés de la mujer por el arte, y su presencia en los grados más artísticos, sufre un golpe de realidad cuando los estudiantes pegan el salto al mercado laboral: en cuanto a la ocupación de cargos directivos y jefaturas de equipo, las mujeres representan solo el 26 % de la industria de las artes escénicas en España, según el último informe de 2015 de CIMA (Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales), muy similar a las cifras de la provincia de Valencia 28’5 % .

Las diferencias entre ambos géneros son abismales. En los largometrajes de ficción, el porcentaje de mujeres que participan en la creación, sea en el ámbito que sea, es del 29 %, frente a un 71 % de hombres.

Captura

Curiosamente o no , los números se invierten cuando hablamos de labores que tradicionalmente se han relacionado con la mujer y se han reservado para ella: el mismo informe de CIMA confirma que el 95 % de empleos de dirección de vestuario son ocupados por mujeres, y el 75 % de empleos en maquillaje y peluquería, también. Así, la categorización de roles es muy visible en cuanto a los datos de diseño de vestuario y maquillaje, copando las mujeres la gran mayoría de plazas, en comparación con el insignificante porcentaje de hombres que trabajan en el sector.

No puede hablarse, por tanto, de una exclusión total de la mujer en el mundo cinematográfico, pero sí de una legitimación hacia ella como encargada del ámbito textil y estético. Es decir, se forjan los lazos que mantienen la relación de la mujer con la belleza, «como si de su máxima especialización y aspiración en la vida se tratase», reivindica Margarita Borja.

Las razones no son obvias, pero tampoco son un misterio. La vicepresidenta de Clásicas y Modernas asegura que, en el arte, la maternidad es motivo de discriminación profesional, así como en muchos otros sectores. Sin embargo, las razones van más allá en el de las artes escénicas. «Se han creado roles y estereotipos que favorecen los cánones de belleza instaurados por el sistema capitalista», Del mismo modo, Margarita Borja sostiene que «la oferta de papeles para personajes femeninos deja de lado a mujeres de entre 30 y 65 años de edad, aproximadamente».

Captura2

De esta forma, el machismo en el sector audiovisual no solo está presente en las labores realizadas, sino también sobre los escenarios y ante las cámaras. Gran parte de los protagonistas son hombres, mientras que la mujer recibe constantemente papeles secundarios, o de víctima que debe ser rescatada por un hombre, o de amante, muchas veces con connotaciones sexuales, según explica la vicepresidenta de Clásicas y Modernas.

El género masculino continúa dominando profesionalmente en las mismas labores que hace nueve años. Sin embargo, los porcentajes han mejorado levemente, pudiendo apreciarse un ligero aumento de la presencia de mujeres en todos los ámbitos, — eso sí, también en los relacionados con el físico y la belleza —, según el informe de CIMA, que compara en uno de sus apartados los datos de las labores desempeñadas por hombres y mujeres del año 2006 con los del 2015.

Captura3

Pero todo este movimiento no es reciente; el feminismo lleva siglos luchando contra la opresión machista en el arte y, desde que surgió el séptimo, también en él. «Deseo mostrar al mundo, tanto como pueda en esta profesión musical, la errónea vanidad de que sólo los hombres poseen los dones del arte y el intelecto, y de que estos dones nunca son dados a las mujeres», escribía ya a finales del siglo XVI la italiana Maddalena Casulana, intérprete de laúd, cantante y primera mujer compositora de la historia occidental que publicó su música.

Según afirma Susana Pérez Ontiveros, coordinadora de CIMA, «vamos en la buena dirección, pero aún queda mucho, mucho camino por andar».

IRENE MOLLÀ | Valencia

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s